«Skål es convertir relaciones profesionales en amistades que permanecen»

— Carolina Gallego —
Carolina Gallego Presidenta de Skål International Málaga-Costa del Sol

Carolina Gallego conoce el turismo desde mucho antes de convertirlo en su profesión. Su padre, pionero en el sector, hizo que los viajes, las agencias y el trato con los clientes formaran parte de su vida desde pequeña. Tras su fallecimiento decidió continuar aquel vínculo a su manera y, en 2005, creó Enpista Viajes, una empresa con la que también ella ha ido creciendo.

Su trayectoria le ha obligado a enfrentarse a dos pruebas que marcaron al sector: la crisis de 2008 y, años después, la paralización provocada por la COVID. De ambas conserva una misma enseñanza: adaptarse, tomar decisiones y no quedarse paralizada. Esa experiencia empresarial convive hoy con otra responsabilidad, la presidencia de Skål International Málaga-Costa del Sol.

Con esta conversación, Sinergia Skål inaugura «Al frente de Skål · 12 presidentes · 12 clubes · 12 historias», una serie que quiere conocer no solo los proyectos de quienes lideran los clubes españoles, sino también a las personas que hay detrás del cargo: sus raíces, sus dificultades, sus amistades y su forma de entender una organización construida alrededor del turismo y de las relaciones humanas.

Carolina, si dejamos a un lado por un momento la presidencia de Skål, ¿quién eres y cómo llegaste al mundo del turismo?

Mi relación con el turismo viene, en realidad, de familia. Mi padre fue un pionero en el sector y, desde muy pequeña, el mundo de los viajes, las agencias y el trato con los clientes estuvo presente en mi vida.

Cuando él falleció, sentí que quería seguir de alguna manera sus pasos y continuar ese vínculo que él había creado con el turismo. Fue entonces cuando decidí emprender mi propio camino y, en 2005, montar mi empresa, Enpista Viajes.

Evidentemente, empezar no fue fácil. Era joven, tenía muchísimo que aprender y emprender siempre supone asumir riesgos, pero también tenía muy claro que quería construir algo propio manteniendo esa esencia que había aprendido de mi padre: la cercanía con las personas, el compromiso y el amor por esta profesión.

Con los años, Enpista ha ido creciendo y yo he crecido con ella. El turismo ha cambiado muchísimo desde aquellos primeros años, pero hay algo que para mí sigue siendo exactamente igual: detrás de cada viaje hay una persona, una ilusión y una historia. Mi entrada en el turismo tuvo mucho de legado, pero también de elección personal. Mi padre me abrió, sin saberlo, la puerta a este mundo, y yo decidí continuar el camino haciéndolo mío.

Has mencionado a tu padre. ¿Qué huella dejó en tu manera de entender el trabajo?

Sin duda, fue la persona más decisiva. Aunque no pude compartir con él todo el recorrido profesional que me hubiera gustado, me dejó una forma de entender el trabajo basada en la cercanía, la confianza, el compromiso y, sobre todo, en el valor de la palabra dada.

Con los años he hecho mi propio camino, pero muchos de esos valores siguen estando presentes en mi forma de trabajar y de entender el turismo.

Has vivido momentos especialmente difíciles, desde la crisis de 2008 hasta la COVID. ¿Qué aprendiste de esas experiencias?

La crisis de 2008 llegó cuando llevaba pocos años con mi empresa y fue la primera vez que tuve que enfrentarme a una situación económica realmente difícil. Aquello me enseñó muy pronto lo que significa gestionar una empresa también cuando las cosas no van bien.

Y después, sin duda, llegó la COVID. Para el turismo fue algo que jamás habíamos imaginado: de un día para otro nuestra actividad prácticamente desapareció y tuvimos que gestionar una incertidumbre enorme.

Si algo aprendí de ambas experiencias es que las dificultades te obligan a adaptarte, a tomar decisiones y a no quedarte paralizada. Y quizá también a confiar más en ti misma, porque cuando has conseguido superar momentos así, afrontas los siguientes problemas sabiendo que siempre hay que buscar una salida.

Cuando miras el camino recorrido, ¿de qué te sientes especialmente orgullosa?

De haber construido mi propia empresa y haber conseguido mantenerla y hacerla crecer durante más de veinte años, atravesando etapas muy diferentes y también momentos realmente difíciles.

Pero, más allá de los números, me siento especialmente orgullosa del equipo que hemos creado y de la confianza de tantos clientes que llevan años contando con nosotros. Para mí, que una persona vuelva, te recomiende o incluso que ya atendamos a distintas generaciones de una misma familia tiene un valor enorme.

Mi mayor orgullo no es un momento concreto, sino mirar atrás y ver todo lo que hemos construido y, sobre todo, las personas que han formado parte del camino.

¿Cómo llegó Skål a tu vida y qué encontraste en el club que hizo que te implicaras cada vez más?

Carolina Gallego junto a miembros de Skål durante un encuentro en la Costa del Sol

No recuerdo exactamente quién fue la primera persona que me habló de Skål, pero sí recuerdo especialmente a Andrés Arcos, que fue una de las personas que se reunió conmigo y tuvo un papel importante en mi incorporación.

En aquel momento me llamó la atención porque veía una asociación con muchísimo potencial, que me permitía relacionarme con profesionales del sector y participar de una red muy interesante, además con una cuota anual muy accesible. También ayudó que el club estuviera muy cerca de mi oficina, porque me permitía involucrarme fácilmente.

Entré viendo una oportunidad profesional y de relación con el sector, aunque entonces no imaginaba ni mucho menos el papel que Skål acabaría teniendo en mi vida.

Skål habla de hacer negocios entre amigos. ¿Cómo se ha traducido esa filosofía en tu propia experiencia?

Carolina Gallego con compañeros de Skål durante un encuentro profesional

Creo que esa es precisamente una de las cosas más bonitas que me ha dado Skål. Llegas por el ámbito profesional, compartes reuniones, proyectos, viajes y eventos y, casi sin darte cuenta, muchas de esas relaciones terminan convirtiéndose en verdaderas amistades.

No me gustaría nombrar a nadie en concreto porque sería difícil elegir y no quisiera dejar fuera a personas importantes. Lo bonito es que día a día sigo sumando amigos y compañeros magníficos, personas con las que comparto mucho más que una relación profesional.

Para mí, ahí está la verdadera esencia de Skål: los negocios pueden surgir, pero lo que realmente permanece son las personas y las amistades que construyes por el camino.

Ahora eres presidenta de Skål Málaga-Costa del Sol. ¿Qué club quieres construir durante esta etapa?

Me gustaría aportar cercanía, dinamismo y una visión muy participativa. Creo que Skål debe ser un espacio en el que todos los socios sientan que pueden aportar, aprender y generar oportunidades.

Entre nuestros principales objetivos está fortalecer la participación, incorporar nuevos perfiles profesionales, estrechar la relación con otros clubes nacionales e internacionales y aumentar la visibilidad de Skål dentro del sector turístico. También quiero impulsar encuentros útiles, formación, intercambio de experiencias y espacios donde puedan surgir verdaderas colaboraciones.

Me gustaría que cada socio encontrara una comunidad: una organización en la que pueda ampliar su red de contactos, generar oportunidades profesionales, aprender y compartir experiencias con personas que viven el turismo con la misma pasión.

Málaga y la Costa del Sol atraviesan un momento de enorme proyección. ¿Cómo podemos seguir creciendo sin perder el equilibrio?

Vivimos un momento extraordinario. Nuestro destino ha conseguido posicionarse como un referente internacional gracias a una combinación muy potente: infraestructuras, conectividad, oferta cultural, gastronomía, clima, calidad de vida y un tejido empresarial muy profesional.

Pero precisamente ese éxito también nos obliga a afrontar nuevos retos. Debemos seguir creciendo con planificación, cuidar nuestros recursos, apostar por la sostenibilidad, gestionar adecuadamente la convivencia con los residentes y mantener la excelencia que nos ha traído hasta aquí.

Un crecimiento que no sea sostenible acaba siendo perjudicial para el propio destino. Para mí, un turismo realmente sostenible es aquel que genera riqueza, empleo y oportunidades, pero que al mismo tiempo respeta el entorno, la cultura local y la calidad de vida de quienes viven en el destino.

La tecnología está transformando el turismo a gran velocidad. ¿Dónde sitúas el gran reto para los profesionales?

El gran reto será la adaptación. La inteligencia artificial, la digitalización y los nuevos hábitos del viajero están cambiando nuestra forma de trabajar a una velocidad enorme.

Pero, más allá de la tecnología, el verdadero desafío será mantener el equilibrio entre innovación y trato humano. La tecnología debe ayudarnos a ser más eficientes, pero nunca debe hacernos perder la cercanía con las personas.

Y esa adaptación también debe alcanzar a Skål. Si queremos acercarnos a las nuevas generaciones, lo primero es escucharlas. Tienen otra forma de entender el trabajo, la formación y las relaciones profesionales. Debemos adaptarnos a esa realidad sin perder nuestra esencia y favorecer el intercambio entre generaciones.

Skål combina una fuerte implantación local con una red internacional. ¿Estamos aprovechando suficientemente esa dimensión?

Carolina Gallego con compañeros de Skål durante un encuentro profesional

Precisamente esa es una de las grandes ventajas de pertenecer a Skål. Formamos parte de una red internacional integrada por miles de profesionales de todo el mundo. Esto abre las puertas a colaboraciones, intercambios de conocimiento, oportunidades de negocio y proyectos conjuntos que difícilmente podrían surgir de otra manera.

Debemos aprovechar mucho más esa red y convertirla en una herramienta útil y accesible para nuestros socios. Y, desde Málaga y Andalucía, Skål puede ser también un punto de encuentro que fomente el diálogo, la cooperación y el intercambio de conocimiento entre empresas, instituciones y profesionales.

La presidencia exige tiempo y energía. En el plano personal, ¿qué supone para ti y qué te gustaría que quedara cuando termine esta etapa?

Supone, sobre todo, tiempo y compromiso. Tengo mi empresa, mi familia, mis amigos y mi vida personal, y asumir la presidencia significa sacar horas de donde muchas veces no las hay, organizarte y renunciar en ocasiones a parte de tu tiempo libre.

Pero también me aporta muchísimo. Me permite conocer a personas extraordinarias, aprender de otros profesionales, vivir experiencias que probablemente de otra manera no viviría y sentir que estoy aportando mi granito de arena para que el club siga creciendo.

Cuando algún día termine esta etapa, me gustaría que me recordaran como una persona cercana, accesible y que intentó estar disponible para todos. Que cualquier socio sintiera que podía acercarse a mí, proponer una idea, plantear un problema o simplemente compartir un buen momento. Los proyectos terminan y los cargos pasan, pero la forma en la que has tratado a las personas es lo que permanece.

Para cerrar, una pregunta que responderán los doce presidentes de esta serie: si tuvieras que definir Skål en una sola frase, ¿cuál sería?

«Skål es convertir relaciones profesionales en amistades que permanecen.»