«El no no existe»

— Filo López —
Filo López Presidenta de Skål International Ciudad Condal Barcelona

Hay trayectorias que se entienden mejor siguiendo el camino recorrido que enumerando cargos. La de Filo López comienza muy lejos de los despachos: llegó a Barcelona desde una aldea de Galicia con apenas 16 años, dispuesta a trabajar y estudiar, y acabó conociendo desde dentro prácticamente todos los rincones de un hotel.

Su relato está atravesado por ideas que reaparecen constantemente: formación, profesionalidad, servicio y personas. Habla de aprender antes de dirigir, de recuperar la sonrisa y la educación en el trato al cliente y de utilizar las relaciones profesionales para conectar, compartir y ayudar.

Esa misma forma de entender el turismo está detrás de su relación con Skål y de la creación de Skål International Ciudad Condal Barcelona, un club joven que ha experimentado un rápido crecimiento y que busca que sus socios se conozcan, colaboren y generen oportunidades entre ellos.

En Al frente de Skål conversamos con Filo López sobre su trayectoria, su manera de entender la profesión, el nacimiento de Ciudad Condal y los proyectos con los que quiere contribuir al futuro del sector. Una conversación en la que aparece una frase que resume buena parte de su carácter y de su forma de afrontar los retos: «el no no existe».

La entrevista

Filo, antes de hablar de Skål, quiero empezar por ti. Llegaste a Barcelona desde Galicia con solo 16 años. ¿Cómo comenzó tu historia en el turismo?

Vine de una aldea de Galicia con 16 años, con un familiar, y tenía muy claro que quería trabajar. Empecé en un trabajo sentada y enseguida pensé: «Esto no es para mí». A los tres meses un amigo me habló de un hotel que buscaba gente y fui a escuchar. Era menor y necesitaba autorizaciones, pero yo decía: «Tengo dos manos, puedo trabajar». Quería trabajar por la mañana para poder estudiar turismo. Así empezó todo.

Has contado que empezaste desde abajo y que pasaste por prácticamente todos los departamentos de un hotel. ¿Qué importancia ha tenido eso en tu manera de entender la profesión?

Muchísima. Empecé limpiando y, si tuviera que volver a hacerlo, lo volvería a hacer. Fui camarera, subgobernanta, gobernanta; hice prácticas incluso de fregaplatos, pasé por compras, lavandería y lencería. Siempre he sido una persona a la que le gusta saber cómo se tienen que hacer las cosas. Para mí todo aquello fue una escuela.

En tu trayectoria aparece constantemente la formación. ¿Qué te sigue ilusionando hoy del sector?

Formar gente. Que la gente sea profesional, que sepa estar y que aprenda. Siempre digo que quien sabe puede llegar donde quiera; quien no sabe, no llega. Y tampoco todo el mundo vale para todo. Mi ilusión sigue siendo enseñar a la gente.

Participaste en la apertura del Hotel Rey Juan Carlos I con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona. ¿Qué te dejó aquella etapa?

Fue una etapa muy importante. Llegué casi por casualidad, acompañando a un amigo a una entrevista, y al principio ni siquiera pensaba presentarme. Finalmente me convencieron. Era un hotel de cinco estrellas gran lujo y me picó la curiosidad. Estuve allí casi quince años. Lo que más me enseñó fue tratar con gente muy humana, pero también muy difícil y exigente. Si pudiera volver a trabajar con algunas de aquellas personas, lo haría.

Has dicho que en el turismo se ha perdido algo tan sencillo como la sonrisa. ¿Qué echas en falta hoy en el sector?

Profesionalidad. Ahora parece que todo vale y no todo el mundo vale para trabajar en turismo. Siempre digo que con una sonrisa te ganas a un cliente. Hoy tenemos muchos más medios y más idiomas, pero unos buenos días, unas buenas tardes, educación y una sonrisa te abren la puerta. El turismo es un trabajo muy duro y hay que amarlo y entenderlo.

Si tuvieras que explicar la filosofía de Skål desde tu propia experiencia, ¿qué valores la hacen diferente de cualquier otra asociación profesional?

En realidad, la filosofía de Skål, desde sus orígenes, está basada en unos principios humanos muy concretos que la diferencian de cualquier otra asociación o club turístico. En primer lugar, la amistad, el respeto, la igualdad y la dignidad, valores que nos conducen necesariamente a la credibilidad. En segundo lugar, Skål es una asociación internacional de profesionales del turismo, sin ánimo de lucro, cuyo principal objetivo es fomentar las relaciones humanas y profesionales dentro del sector. Y, en tercer lugar, nuestros encuentros y eventos están concebidos para fortalecer los lazos de amistad, compartir libremente experiencias y problemáticas del sector y generar oportunidades de networking. Al compartir estos principios con clubes Skål de todo el mundo, nuestras iniciativas pueden trascender fronteras y llegar a miles de profesionales skålegas.

Tu historia con Skål también es peculiar. Después de muchos años como skålega, inicialmente no querías crear otro club en Barcelona. ¿Qué ocurrió para que acabaras cambiando de opinión y poniendo en marcha Skål Ciudad Condal Barcelona?

Llevaba unos doce años en Skål y había conocido a muchísima gente de otros clubes. Mi padrino me propuso montar un club, pero yo decía que no porque ya había un club en Barcelona. Después, entre amigos de Málaga, mi padrino y otras personas, me fueron convenciendo. Primero impulsé Galicia y después surgió la posibilidad de crear otro proyecto. Una amiga me sugirió el nombre Ciudad Condal, que yo recordaba desde pequeña, y empezamos a trabajar. Estoy orgullosísima de haberlo creado.

El crecimiento de Ciudad Condal ha sido muy rápido. ¿Dónde está la clave?

En los amigos, las amigas, los socios y, sobre todo, en el equipo. Yo siempre digo que Skål es de todos. Hay muy buen equipo y por eso funciona. Cuando las personas participan y sienten que el club también es suyo, las cosas funcionan.

Una de las iniciativas del club es Red Café. ¿Qué buscáis con estos encuentros?

Red Café nació del equipo; el nombre fue idea de Ángel Domínguez. Lo creamos para conocernos entre nosotros, saber a qué empresa se dedica cada uno y en qué podemos ayudarnos. Siempre digo: pedidnos lo que podamos daros, decidnos qué os hace falta. De ahí han surgido grupos y proyectos, incluso relacionados con bolsas de trabajo para hostelería. Además hacemos tardeos y varios encuentros grandes al año para relacionarnos.

¿Cómo imaginas Skål dentro de cinco años y qué proyectos te gustaría haber hecho realidad?

Tenemos proyectos muy interesantes para los próximos cinco años, elaborados conjuntamente por nuestra Junta Directiva y recogidos en un ambicioso plan de actuación. La realidad y las problemáticas que afectan al mundo del turismo nos preocupan, pero, sobre todo, nos ocupan. Nuestro compromiso será constante para contribuir a que el turismo recupere valores esenciales: la humanidad, la profesionalidad, la dignidad del trabajador y la excelencia en el servicio al cliente. Debemos recuperar el orgullo de nuestra profesión y volver a entendernos como verdaderos anfitriones.

Uno de nuestros grandes proyectos será la creación de una «Escuela Skål», orientada a la formación y especialización de los profesionales del sector, con programas que permitan a cada trabajador adquirir conocimientos y certificaciones específicas en los diferentes departamentos. Paralelamente, trabajaremos en la creación de una bolsa de empleo especializada, especialmente dirigida a la industria hotelera, que facilite la incorporación de profesionales capacitados y contribuya a responder a una de las grandes necesidades actuales del sector: encontrar y fidelizar talento.

También queremos prestar especial atención a los jóvenes que terminan sus estudios y cuentan con proyectos e ilusiones, pero necesitan formación empresarial, orientación o apoyo para convertir sus ideas en realidades. Y, por supuesto, seguiremos incrementando los encuentros profesionales y las oportunidades de networking, generando nuevas posibilidades de colaboración y negocio para nuestros socios, además de incorporar nuevos miembros que aporten talento, experiencia y nuevas oportunidades a nuestra organización.

Skål necesita atraer a las nuevas generaciones. ¿Qué debemos ofrecerles para que quieran formar parte de la organización?

Esta es una de las líneas estratégicas de nuestro proyecto y ya está contemplada en nuestro plan de actuación, que ha comenzado a desarrollarse con resultados muy positivos. Los jóvenes no solo necesitan una buena formación profesional; también deben comprender la verdadera filosofía de trabajar en turismo. Deben amar su profesión, conocer el sector y aprender a transformar sus ideas en proyectos viables.

Las nuevas generaciones deben saber aprovechar las nuevas tecnologías, pero también conocer las posibilidades reales de implantación de sus proyectos y adaptarlos a las auténticas necesidades empresariales. Para ello necesitan acompañamiento, orientación y un periodo de mentorización. Y ahí Skål puede desempeñar un papel fundamental: acompañando, formando y poniendo en contacto a los jóvenes con profesionales y empresas que puedan ayudarles a convertir sus proyectos en oportunidades reales.

¿Y cómo ves a los clubes Skål de España? ¿Es posible avanzar hacia una mayor colaboración entre ellos?

No todos los clubes Skål tienen proyectos unificados. Aunque compartimos los mismos principios y una filosofía común, cada club posee sus propias características, estructuras internas y realidades, determinadas también por el número de asociados y por las particularidades de su entorno. Sin embargo, existe algo que nos une: la voluntad de colaborar.

Los clubes Skål, tanto en España como en el resto del mundo, estamos abiertos a apoyar iniciativas y proyectos conjuntos que surjan de otros clubes. Además, nuestros encuentros y asambleas nos permiten compartir inquietudes y analizar los principales problemas y desafíos que atraviesa actualmente el turismo a nivel mundial.

Hablas mucho de ayudar y conectar personas. ¿Es también una forma de entender tu vida fuera de Skål?

Sí. Soy una persona muy inquieta. Me gusta relacionarme con gente y ayudar. Si conozco a alguien que puede conectar con otra persona y servirle de ayuda, para mí eso lo es todo. Luego también me gusta llegar a casa, estar con mi familia y con mi perro, aunque reconozco que me cuesta muchísimo estar quieta.

Barcelona vive intensamente el turismo. ¿Cómo ves el sector actualmente y qué papel puede jugar Skål?

El turismo es hoy muy masivo y tenemos que cuidarlo mucho más. Vivimos del turismo y necesitamos hacerlo bien. Ahí vuelve a aparecer para mí la profesionalidad. Skål puede hacer muchísimas cosas, especialmente ayudando a profesionalizar el sector. Esa sería una de mis grandes ilusiones: que podamos aportar aunque sea pequeñas pinceladas de lo que el turismo necesita de nosotros.

Tu frase es «el no no existe». ¿Qué significa realmente para Filo López?

Me identifico plenamente con esa idea. Intento transmitirla e inculcarla a todas las personas que trabajan en nuestro mundo turístico y también a quienes sueñan con formar parte de él en el futuro. Ante una petición, ya sea de un superior o de un cliente, creo que la primera respuesta debe ser siempre positiva y orientada a encontrar una solución.

Después vendrán las dificultades: puede ser una cuestión económica, de tiempo, de recursos o depender de terceros. Pero casi siempre existe una alternativa. Por eso son tan importantes las ideas, los recursos, la experiencia y el conocimiento.

Y mirando al futuro, ¿cuál es tu mayor ilusión en relación con Skål?

Mi mayor ilusión es contribuir a elevar Skål a una categoría aún mayor: una organización respetada, útil, formadora, con una alta reputación y una sólida credibilidad profesional. Quiero que Skål sea reconocido no solamente como un punto de encuentro entre profesionales del turismo, sino como una organización capaz de aportar conocimiento, formación, oportunidades y soluciones al futuro de nuestra industria.

Y, por supuesto, tampoco puedo olvidar mis propias empresas privadas, a las que cada vez tendré que dedicar más tiempo. Pero estoy convencida de que ambas responsabilidades pueden convivir cuando existe algo fundamental: compromiso, ilusión y pasión por lo que uno hace.

Para cerrar, una pregunta ¿si tuvieras que definir Skål en una sola frase, ¿cuál sería?

«Skål es una gran familia internacional donde la amistad genera confianza y la confianza crea oportunidades en el mundo del turismo.”