Arantxa Mérida · Turismo, Andalucía y una forma de viajar que pone a las personas en el centro
Viajar forma parte de la vida de Arantxa desde mucho antes de convertirse en su profesión. Con apenas dieciséis años ya había recorrido buena parte de Europa, movida por la curiosidad por los idiomas, otras culturas y otras formas de vivir. Aquella inquietud terminó llevándola de manera natural al turismo y, en 1995, a fundar Loymer Tours, una empresa pionera en la comercialización de casas rurales y alojamientos vacacionales en Andalucía para el mercado europeo.
Después de dos décadas al frente de aquel proyecto y de participar posteriormente en otras iniciativas empresariales, especialmente vinculadas al transporte de viajeros, regresó a una escala más cercana con Loymer Travel. Ahí ha podido concentrar lo que define su manera de entender esta profesión: el contacto directo con el viajero, enseñar Andalucía desde dentro y crear experiencias capaces de conectar a las personas con el territorio.
Esa misma mirada está detrás de Soul of South y también de su nueva etapa en Skål International Málaga-Costa del Sol, donde se ha implicado especialmente en el desarrollo del talento turístico y en tender puentes entre profesionales con experiencia y las nuevas generaciones. Hablamos con ella de Andalucía, de cómo ha cambiado el viajero, de autenticidad, de Skål y de algo que considera irrenunciable incluso en plena transformación tecnológica: el carácter profundamente humano del turismo.
Viajar ha formado parte de tu vida desde muy joven. ¿Cómo acabó convirtiéndose en tu profesión?
Viajar siempre ha formado parte de mi vida. Con dieciséis años ya me había pateado buena parte de Europa. Me atraían muchísimo los idiomas, conocer otros países, otras culturas y otras formas de vivir, así que cuando llegó el momento de elegir qué estudiar, Turismo fue una elección bastante natural para mí.
En 1995 fundé mi primera empresa, Loymer Tours, en un momento en el que el turismo rural apenas empezaba a desarrollarse como producto turístico. Fuimos pioneros en la comercialización de casas rurales y alojamientos vacacionales en Andalucía, especialmente para el mercado europeo. Durante veinte años estuve al frente de la empresa, y aquello me dio la oportunidad de conocer muy de cerca tanto al viajero europeo como una Andalucía que entonces estaba empezando a abrirse a una forma diferente de hacer turismo.
Después llegaron otros proyectos empresariales, algunos de mayor dimensión, especialmente vinculados al transporte de viajeros. Y años más tarde nació Loymer Travel, una empresa más pequeña y especializada, pero en la que he podido concentrar lo que realmente es mi pasión: el contacto directo con el viajero, enseñar nuestra tierra y crear experiencias que permitan descubrir Andalucía de una forma más cercana y auténtica.
Después de tantos años enseñando Andalucía a quienes vienen de fuera, ¿qué has aprendido de tu propia tierra a través de sus ojos?
Cuando ves tu tierra a través de otros ojos, te das cuenta de lo extraordinario que puede ser aquello que para ti forma parte de lo cotidiano.
Andalucía es una tierra de contrastes. Es espontánea, natural, sincera, cercana y tremendamente diversa. Tiene historia, cultura, paisajes, tradiciones y una forma de vivir propia, única y especial.
Pero si hay algo que realmente conquista a quienes vienen de fuera es nuestra gente: la cercanía, la hospitalidad, la facilidad para compartir, para conversar y para hacer que quien llega se sienta, desde el primer momento, parte de nuestra tierra.
Andalucía enamora. Y yo, después de tantos años, sigo redescubriendo mi propia tierra gracias a quienes vienen a conocerla.
Hablas de no limitarse a conocer un destino, sino de sentirlo. ¿Qué significa para ti esa diferencia?
Para mí, conocer un destino es visitarlo; sentirlo es vivirlo. Y Andalucía es una tierra que se presta especialmente a vivirla.
Tenemos grandes monumentos y lugares conocidos en todo el mundo, y también una enorme riqueza en cada pueblo, en cada rincón y en cada pequeña experiencia. Hay historia, cultura, gastronomía, folclore, tradiciones, paisajes, contrastes y una diversidad que es el resultado de todo lo que hemos sido a lo largo de los siglos.
Sentir un destino es también mezclarse con su gente, conversar, compartir una mesa, descubrir sus costumbres y formar parte, aunque sea por unas horas, de su forma de vivir. Por eso creo que en Andalucía incluso una pequeña excursión puede convertirse en una experiencia para recordar.
Porque al final puedes conocer muchos lugares, pero son las vivencias, las personas y las emociones las que hacen que realmente conectes con un destino.

¿Estamos enseñando bien Andalucía o todavía nos queda otra Andalucía por descubrir y contar?
Opino que Andalucía se está enseñando bien. Lo que ocurre es que quien nos visita dispone normalmente de un tiempo limitado y, como es lógico, quiere conocer primero aquellos lugares que son más emblemáticos y reconocidos internacionalmente.
Para mí, el reto está precisamente ahí: en conseguir que, incluso visitando esos lugares imprescindibles, el viajero tenga la oportunidad de descubrir algo más. Que una visita no se quede únicamente en conocer un monumento, contemplar un paisaje o escuchar su historia, sino que le permita acercarse también a la vida que hay alrededor, a las tradiciones, la gastronomía, las costumbres y, por supuesto, a las personas.
No se trata tanto de buscar otra Andalucía que enseñar, sino de encontrar nuevas formas de vivir y contar la Andalucía que ya tenemos.
De esa idea nace Soul of South. ¿Qué quieres aportar con este proyecto y por qué llevarlo al mercado B2B internacional?
Soul of South nace precisamente de esa idea: de buscar nuevas formas de vivir y contar Andalucía. No queremos enseñar una Andalucía diferente, sino ofrecer una manera diferente de acercarse a ella.
Queremos que quien nos visite pueda conocer nuestros grandes destinos y, al mismo tiempo, acercarse a todo lo que forma parte de nuestra identidad: nuestra cultura, nuestra gastronomía, nuestras tradiciones, nuestros paisajes, nuestros pueblos y, especialmente, nuestra gente.
Soul of South busca crear experiencias que permitan entrar un poco más en esa Andalucía real y cercana, conocer a las personas que mantienen vivas muchas de nuestras tradiciones y descubrir historias y lugares que normalmente no forman parte de una visita convencional.
Y llevar este concepto al mercado B2B internacional nos permite dar un paso más: trabajar con profesionales de otros países para que esa forma de descubrir Andalucía pueda llegar a viajeros de distintos mercados, manteniendo siempre la autenticidad y la esencia de nuestra tierra.
El viajero también ha cambiado mucho. ¿Cómo ha evolucionado el mercado y qué exige hoy a los profesionales del turismo?
El mercado ha cambiado muchísimo porque también ha cambiado el viajero. Hoy llega mucho más informado, tiene acceso inmediato a una enorme cantidad de información, compara, selecciona y sabe bastante bien qué quiere hacer antes incluso de llegar al destino. Eso nos obliga también a los profesionales a evolucionar y a ofrecer propuestas cada vez más cuidadas y adaptadas a diferentes intereses.
Al mismo tiempo, creo que Andalucía está haciendo un gran trabajo de promoción internacional, mostrando la enorme variedad de posibilidades que ofrece el destino y llegando a mercados y perfiles de viajeros muy diferentes.
Y hay algo que para mí es fundamental: no necesitamos reinventarnos para responder a las nuevas tendencias. Tenemos un producto extraordinario. El reto está en saber presentarlo, adaptarlo a las nuevas formas de viajar y hacerlo accesible a cada tipo de viajero.
Andalucía enamora por lo que es. No tenemos que cambiarnos; tenemos que saber mostrarnos.
Tu vinculación con Skål comenzó años atrás en Cádiz y ahora continúa en Málaga-Costa del Sol, donde has decidido implicarte activamente. ¿Qué significa para ti esta nueva etapa?
Estoy en un momento profesional en el que me apetece no solo desarrollar mis propios proyectos, sino también participar, aportar ideas y contribuir a crear otros nuevos. Y hacerlo desde Málaga-Costa del Sol, mi tierra y donde desarrollo gran parte de mi actividad, tiene para mí un significado especial.
Para mí, Skål tiene un enorme potencial por su capacidad para conectar a profesionales del turismo de todo el mundo, reunir experiencia, conocimiento y nuevas ideas y, sobre todo, convertir esas conexiones en proyectos y oportunidades reales.
Eso es precisamente lo que me ha llevado a implicarme más activamente: creo que Skål puede ser no solo un gran punto de encuentro entre profesionales, sino también un espacio desde el que impulsar iniciativas y contribuir al futuro del sector.

Como secretaria de Skål International Málaga-Costa del Sol, ¿qué te gustaría aportar al club y hacia dónde te gustaría que evolucionara?
Para mí lo importante es impulsar todo el potencial que ya tiene Skål. Formamos parte de una organización internacional única por su capacidad de reunir y conectar, a nivel mundial, a profesionales de todas las ramas del turismo: agencias de viajes, hotelería, transporte, restauración, destinos, experiencias…
Además, a toda esa diversidad se suma algo que me parece especialmente valioso: la convivencia de distintas generaciones, desde profesionales con una larguísima trayectoria hasta las nuevas generaciones que empiezan a incorporarse al sector.
Mi objetivo es ayudar a que todo ese potencial se traduzca en colaboraciones, iniciativas y proyectos reales. Que sepamos aprovechar lo que cada uno puede aportar y, sobre todo, que hagamos cosas juntos.

Has defendido la necesidad de acompañar, mentorizar y abrir puertas a las nuevas generaciones. ¿Qué echaste tú de menos cuando empezabas y qué podemos hacer hoy quienes ya tenemos experiencia?
Cuando yo empecé, entrar en el sector era muchísimo más difícil. Tenías que llamar a muchas puertas, buscar tus propias oportunidades y construir poco a poco tus relaciones profesionales.
Precisamente por eso me gustaría que empezáramos a construir un vínculo real entre quienes empiezan su camino profesional y quienes ya cuentan con una trayectoria en el sector.
Y aquí entra algo que para mí es fundamental: Skål puede ser un puente extraordinario entre generaciones. Nuestras empresas necesitan profesionales con talento y nosotros tenemos la oportunidad de participar en el desarrollo de ese talento, acercándoles a la realidad del sector, compartiendo nuestra experiencia y ayudándoles a desarrollar las capacidades que van a necesitar profesionalmente. Al mismo tiempo, nosotros podemos conocer y acompañar a quienes mañana podrán formar parte de nuestras empresas.
Una colaboración que beneficia a ambas partes y, en definitiva, al propio sector turístico. Y precisamente de esta idea nace Tourism Talent Network – Programa de Desarrollo del Talento Turístico, un proyecto que he lanzado desde Skål Málaga-Costa del Sol y que queremos desarrollar junto con la Universidad y los propios estudiantes.
¿Cómo puede Skål atraer a nuevas generaciones y reforzar Young Skål a través de proyectos como Tourism Talent Network?
Creo que para atraer a las nuevas generaciones tenemos que conseguir que vean desde el principio el valor y las ventajas que puede aportarles formar parte de Young Skål: integrarse en una red de profesionales del turismo de todo el mundo, generar contactos, compartir experiencias y acercarse al mundo laboral mientras todavía se están formando.
Esa idea fue precisamente mi punto de partida para Tourism Talent Network – Programa de Desarrollo del Talento Turístico, un proyecto con el que quiero crear un vínculo entre los futuros profesionales, los profesionales actuales y las empresas y, al mismo tiempo, acercar a los estudiantes al mundo Skål de una forma natural.
Estamos comenzando este camino con la Universidad de Málaga, pero la idea es que el proyecto pueda crecer progresivamente, llegar a otros centros y contribuir al relevo generacional y al crecimiento de Young Skål.
Para cerrar, en un turismo que evoluciona tan rápido, ¿qué crees que no deberíamos perder nunca, tanto quienes empiezan como quienes llevamos años en el sector?
Creo que no deberíamos perder nunca la curiosidad y las ganas de seguir aprendiendo. Quienes empiezan tienen mucho que aprender de la experiencia de quienes llevan años en el sector, y quienes llevamos años también tenemos mucho que aprender de las nuevas generaciones, de su manera de ver el mundo y de las herramientas con las que llegan.
La tecnología está transformando nuestra profesión y tenemos que evolucionar con ella, pero el turismo sigue siendo una experiencia profundamente humana. Viajamos para conocer otros lugares, otras culturas, otras formas de vivir y, sobre todo, para encontrarnos con otras personas.
Podemos cambiar las herramientas y nuestra forma de trabajar, pero esa esencia es la que no deberíamos perder nunca.