Cruceros, colaboración y gobernanza compartida

Alfredo Serrano, director de CLIA España, analiza el futuro de los cruceros

Alfredo Serrano conoce la industria de los cruceros desde prácticamente todos sus ángulos. Durante más de once años fue Managing Director de Iberocruceros, compañía que dirigió desde su nacimiento en 2002 y que llevó de operar con un solo barco a superar los 200.000 pasajeros anuales. Desde 2013 es director de CLIA en España, responsabilidad desde la que representa a una industria que vive uno de los momentos de mayor transformación de su historia.

Su trayectoria, sin embargo, comenzó mucho antes y lejos del turismo. Pasó por compañías como IBM, Honeywell y ABB, ocupando responsabilidades de dirección y desarrollo de negocio en España y Europa, antes de que los cruceros se convirtieran en el centro de su vida profesional.

Apasionado de los viajes y con más de dos décadas de experiencia directa en el sector, Alfredo Serrano conversa con Sinergia Skål sobre el crecimiento de los cruceros, el papel de España y de Málaga, sostenibilidad, innovación, impacto económico y convivencia con los destinos. Y lo hace desde una convicción que atraviesa toda la conversación: el futuro del turismo exige colaboración, planificación y una gobernanza compartida.

Eres un gran apasionado de los viajes. ¿Qué tiene un crucero que lo convierte para tantas personas en “el viaje de su vida”?

Quién no ha escuchado alguna vez a alguien asegurar que uno de sus sueños, el viaje de su vida, era disfrutar de un crucero. Como gran apasionado de los viajes, he tenido la suerte de visitar decenas de países y lugares de forma muy variada, pero pocas vivencias son comparables con la belleza de navegar a bordo de un crucero; de verte rodeado de la inmensidad del mar, mientras te diriges a tu próximo destino con la curiosidad de saber cómo será; qué te hará sentir.

El sector de los cruceros es relativamente joven. ¿Cómo ha evolucionado hasta alcanzar las cifras actuales?

El sector de los cruceros es un segmento turístico relativamente joven. Sus orígenes están anclados en el siglo XIX, cuando embarcarse era la única forma viable de ir de un continente a otro. El despegue —nunca mejor dicho— de la aviación motivó a las navieras a encontrar nuevas fórmulas para seguir atrayendo a pasajeros, creando nuevas experiencias a bordo. A partir de 1980, el sector comenzó su expansión: evolución de la oferta de entretenimiento, nuevas instalaciones, nuevos barcos, diversificación de los destinos, segmentación… Esta transformación, acompañada de una mayor accesibilidad, ha supuesto pasar de cerca de 2 millones de pasajeros en 1985 a poco más de 37 millones en 2025 y con la previsión de superar los 40 millones el próximo año. Sin embargo, y a pesar del crecimiento del sector experimentado, aún somos una opción vacacional minoritaria; concretamente, aportamos en torno al 2,5 % del total de turistas mundiales.

¿Qué papel juega España, una de las grandes potencias turísticas mundiales, dentro de la industria de los cruceros?

Somos el cuarto mercado emisor a nivel europeo y noveno mundial; un ránking liderado por Estados Unidos, Alemania y Reino Unido e Irlanda. El perfil del crucerista español es el de un viajero de 44,7 años, y que viaja principalmente por el Mediterráneo y Norte de Europa. Su travesía tiene una duración media de 7,2 días.

España también es uno de los grandes destinos de cruceros. ¿Qué factores explican esa posición y qué papel ocupa Málaga?

Somos uno de los principales destinos de cruceros del mundo. Nuestra situación geográfica privilegiada; la diversidad de nuestro paisaje; riqueza cultural; excelente gastronomía y buen tiempo nos sitúa en la bucket list de muchos viajeros. A ello se suma que contamos con infraestructuras portuarias de calidad y una conectividad aérea y terrestre relativamente buena. Todas estas variables son relevantes a la hora de diseñar los itinerarios y hacen que la actividad crucerística en España se extienda más allá de los meses de verano y de los puertos tradicionales, capilarizando su contribución y la generación de riqueza y oportunidades. Un excelente ejemplo de esta diversificación territorial es el puerto de Málaga: situado en el corazón de la ciudad, se ha ganado un puesto dentro del top 10 de puertos de cruceros españoles, reflejo de su popularidad entre las compañías de cruceros.

Crucero atracado en el Puerto de Málaga con la ciudad al fondo
El Puerto de Málaga se ha consolidado como uno de los principales puertos de cruceros de España y como una escala destacada en los itinerarios por el Mediterráneo.

La sostenibilidad está en el centro del debate turístico. ¿Qué está haciendo el sector de los cruceros para reducir su impacto ambiental?

El desarrollo del sector ha estado (y está) marcado por el compromiso con la sostenibilidad: cuidar el aire que respiramos; los océanos por los que navegamos y los destinos que visitamos es una prioridad. Este compromiso unido al carácter innovador de las navieras ha hecho posible que hoy el 98 % de los barcos de crucero estén equipados con sistemas que permiten potabilizar agua, cubriendo casi la mayoría de sus necesidades a bordo y evitando tomar este valioso recurso de los territorios; o que más del 55 % de la flota de las navieras socias de CLIA —porcentaje que seguirá aumentando— esté equipado con sistemas que permiten la conexión a la red eléctrica a tierra, eliminando prácticamente las emisiones (solo alrededor del 3 % de los puertos en los que operamos ofrece esta alternativa).

Barco de crucero conectado a estación de carga eléctrica en puerto.
La conexión eléctrica a tierra permite a los cruceros reducir sus emisiones mientras permanecen atracados en puerto.

El objetivo es alcanzar las cero emisiones netas en 2050. ¿De qué depende conseguirlo?

Ahora, los esfuerzos se centran en alcanzar las cero emisiones netas para 2050. Conseguir esta meta dependerá en gran medida del desarrollo de combustibles alternativos, que deben ser seguros y accesibles a escala; y de contar con infraestructuras adaptadas a las nuevas tecnologías; un reto compartido y en el que las administraciones públicas, su capacidad para acometer las inversiones necesarias y estimular la I+D+i desempeñan un papel capital.

Además de la sostenibilidad ambiental, hablas de sostenibilidad social. ¿Qué impacto económico tiene hoy el sector en España?

Según las últimas estimaciones de Oxford Economics, el sector de los cruceros en nuestro país apoyó alrededor de 64.000 puestos de trabajo; tuvo una contribución económica de 8.600 millones de euros y aportó 3.900 millones de euros al PIB del país en 2024. De estos casi 4.000 millones de euros, el 45 % estuvo vinculado a las propias navieras.

¿Qué te parece especialmente relevante de esa aportación económica?

Desde mi punto de vista, una de las características más interesantes de esta aportación es su transversalidad, que transciende de empresas vinculadas al sector turístico: astilleros (en Cádiz, contamos con Navantia); empresas de ingeniería; proveedores de combustibles y servicios marítimos; compañías certificadas en la gestión de residuos; proveedores de productos frescos, etc. una diversa y extensa cadena de valor.

Operativa de un crucero en puerto con servicios de transporte, aprovisionamiento y logística
La actividad de los cruceros genera una amplia cadena de valor que alcanza a terminales, transporte, aprovisionamiento, logística y numerosos servicios vinculados a cada escala.

Uno de los asuntos más sensibles es la convivencia entre visitantes y residentes. ¿Cómo debe gestionarse la relación entre los cruceros y los destinos?

Somos una actividad turística muy planificada; planificación que se realiza con mucha antelación, lo que ayuda notablemente a gestionar los flujos, redundando en una mejor experiencia tanto para residentes como para visitantes. Equilibrar las necesidades de unos y otros es la obsesión del sector. Y conseguir este equilibrio no depende únicamente de las compañías de cruceros. Es necesario colaborar de forma estrecha con los destinos quienes, en última instancia, conocen mejor que nadie su territorio. Este trabajo conjunto debe concretarse en el diseño de planes de acción que tengan en cuenta la dinámica turística en su conjunto, se apoyen en datos científicos actuales y tengan en cuenta las innumerables alternativas que las nuevas tecnologías ofrecen.

¿Hacia qué tipo de experiencia de crucero estamos avanzando?

El sector de los cruceros ha estado, está y estará dispuesto a apoyar prácticas que fomenten un desarrollo responsable del turismo y que promuevan que los destinos preserven su esencia e idiosincrasia; aquello que los convierte en lugares únicos e irrepetibles; en definitiva, el motivo que nos inspira a querer viajar y zambullirnos en nuevas culturas. De hecho, existe una tendencia creciente hacia viajes en crucero más inmersivos: más tiempo en los destinos, mayor foco en el patrimonio local y las comunidades y excursiones más personalizadas.

El título de tu tribuna hablaba de colaboración y gobernanza compartida. Si tuvieras que resumir la clave para afrontar los retos futuros del sector, ¿cuál sería?

El éxito del sector de los cruceros —y de la industria turística en general— y la capacidad para abordar los retos compartidos (obteniendo los resultados deseados) solo será posible si aunamos esfuerzos; implicamos a la totalidad del ecosistema; compartimos expertise; tomamos decisiones e impulsamos iniciativas basándonos en datos rigurosos y actualizados y maximizamos las ventajas que nos ofrecen las nuevas tecnologías.

Cruceristas descubriendo un destino durante una escala de crucero
El crucero es también una puerta de entrada a los destinos, su cultura, su vida cotidiana y las personas que los hacen diferentes.

La persona detrás del profesional

Has tenido la oportunidad de viajar por decenas de países. Después de tantos viajes, ¿qué sigue consiguiendo sorprenderte cuando llegas a un lugar nuevo?

Cada vez me sorprenden menos los monumentos y más las personas. La forma de vivir, de relacionarse, las costumbres cotidianas… Al final, son las personas las que hacen diferente un lugar.

Cuando viajas por placer y dejas a un lado por unos días el sector de los cruceros, ¿qué buscas hoy en un destino?

Depende mucho del momento. A veces busco aventura; otras, descansar; otras, aprender o descubrir algo completamente diferente. No creo que exista un destino ideal: depende de lo que necesites o te apetezca en cada viaje.

Tu carrera comenzó en compañías tecnológicas e industriales como IBM, Honeywell y ABB. ¿Qué te llevó a dar el salto al mundo de los cruceros y qué encontraste en este sector para que acabara convirtiéndose en el centro de tu vida profesional?

Llegué al mundo de los cruceros casi por casualidad y me encontré con un sector apasionante, muy internacional y en plena transformación. La combinación de viajes, personas, innovación y negocio hizo el resto. Más de veinte años después, aquí sigo.

Y cuando dejamos a un lado CLIA, los cruceros, los puertos y los datos, ¿quién es Alfredo Serrano?

Alguien curioso, bastante inquieto y con sentido del humor. Me gusta viajar, aprender, estar con la gente que quiero y, sobre todo, no dejar de hacer planes. Creo que el día que deje de tener curiosidad por lo que viene después empezaré a preocuparme.

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