Durante décadas fue una figura fundamental del asociacionismo de las agencias de viajes en España. Quienes compartieron con ella una parte de su trayectoria recuerdan a una profesional de enorme carácter y compromiso, pero también a una mujer que abrió camino para muchas de las que llegaron después.
Hay profesionales cuya trayectoria se mide por los cargos que ocuparon y otros cuya verdadera dimensión aparece cuando quienes trabajaron a su lado comienzan a recordarlos. En el caso de Susana Tomás Silvestre, ambas cosas van inevitablemente unidas.
Durante dos décadas estuvo al frente de la gerencia de la Federación Española de Asociaciones de Agencias de Viajes (FEAAV), una de las organizaciones que precedieron a la actual Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV). Fueron años decisivos para el asociacionismo del sector, en una época muy diferente a la actual y en la que la presencia de mujeres en puestos de responsabilidad era todavía mucho menos habitual.
Tras su reciente fallecimiento, he querido recuperar la figura de Susana desde el recuerdo de quienes la conocimos y, especialmente, de quienes compartieron con ella muchos años de trabajo y amistad. Mercedes Tejero, que estuvo a su lado desde 1996, y Rafael Gallego, que trabajó estrechamente con ella durante su etapa al frente de FEAAV, ayudan a reconstruir la dimensión profesional y humana de una mujer que dejó una profunda huella en el asociacionismo de las agencias de viajes.
Una presencia que no pasaba desapercibida
Para Mercedes Tejero, la historia con Susana comenzó en marzo de 1996. Fue ella quien le hizo la entrevista de trabajo que acabaría abriéndole las puertas de una parte fundamental de su vida profesional.
«Me deslumbró con su personalidad, fuerza y estilo personal», recuerda Mercedes. La describe como una mujer «fuera de lo normal», con muchísimo carácter, trabajadora y profundamente implicada con la Federación.
Susana, explica, tenía una presencia difícil de ignorar. Transmitía desde el primer momento que tenía las ideas claras, sabía lo que quería y estaba dispuesta a trabajar intensamente para conseguirlo.
Ese compromiso iba mucho más allá de cumplir con una responsabilidad profesional. Según Mercedes, Susana tenía un profundo sentido de pertenencia: la Federación no era simplemente su lugar de trabajo, sino algo que sentía como propio.
Conocía el sector, defendía con intensidad sus posiciones y entendía además que detrás de las empresas, asociaciones y siglas había personas.

Cuando abrir camino era mucho más difícil
El papel que Susana Tomás desempeñó como mujer aparece de forma espontánea en los testimonios recogidos por Sinergia Skål.
Eva recuerda que cuando se incorporó al sector en 2004, de la mano de su padre, Vicente Blasco Infante, el asociacionismo de las agencias estaba todavía fragmentado entre organizaciones como ADEAVE y FEAAV. Aunque sus recuerdos personales de Susana son más limitados, las referencias que recibió sobre ella fueron constantes.
Y destaca especialmente algo: FEAAV había sido pionera en la presencia femenina a través de dos profesionales que considera referentes para quienes posteriormente se involucraron en el asociacionismo: Susana Tomás y Matilde Torres.
«Susana es para muchas de nosotras un espejo en el que mirarnos y recordar que sí se puede», afirma Eva.
Mercedes coincide en esa dimensión de su legado. Recuerda un momento en el que era mucho menos habitual encontrar mujeres ocupando determinados puestos de responsabilidad y con una voz fuerte en los ámbitos profesionales e institucionales.
Susana no necesitaba reivindicar constantemente ese papel. Lo ejercía.
Tenía autoridad, criterio propio y seguridad para defender sus posiciones en un entorno entonces mayoritariamente masculino. Se hacía escuchar y respetar.
Para las mujeres que llegaban detrás, verla desenvolverse de aquella manera constituía también una enseñanza: demostraba con hechos que podían ocupar espacios de responsabilidad, tomar decisiones y tener una voz propia dentro del turismo.

Compromiso, exigencia y generosidad
Mercedes conoció de primera mano la exigencia y la generosidad de Susana durante los muchos años en los que trabajaron juntas.
Desde aquella entrevista de trabajo de marzo de 1996, Mercedes aprendió profesionalmente a su lado y compartió con ella una etapa fundamental de su trayectoria. La personalidad arrolladora de Susana iba acompañada de una implicación constante con la Federación y con las personas que formaban parte de ella.
Esa capacidad de trabajo es también uno de los recuerdos que conserva Rafael Gallego, presidente de FEAAV entre 2008 y 2013. Desde aquella responsabilidad pudo conocer de cerca la experiencia y el conocimiento que Susana había acumulado durante años dentro de la organización.
Rafael recuerda especialmente su enorme capacidad de trabajo, su carácter asertivo y constructor y la ayuda que recibió de ella gracias a su experiencia. Susana participó además durante aquellos años en algunos de los asuntos que marcaron la actividad de la Federación, entre ellos la negociación de convenios y marcos de relación del sector.
Eva aporta una mirada complementaria sobre esa continuidad generacional. Aunque tuvo poco trato directo con Susana, señala a Mercedes como una de las profesionales que supieron recoger y prolongar su legado dentro del asociacionismo de las agencias de viajes.
Es precisamente esa continuidad la que permite entender que el legado de una profesional no termina cuando deja un puesto. Permanece también en las personas a las que enseñó, abrió puertas o ayudó a crecer.
La persona detrás de la profesional
Mercedes conoció también la dimensión más cercana que existía detrás de aquella mujer de carácter, exigente y con una personalidad arrolladora.
Mercedes la recuerda como «una persona maravillosa, siempre pendiente de todos los que estábamos a su lado».
La relación que comenzó en 1996 no fue únicamente profesional. Con los años, Mercedes y Susana construyeron también un vínculo personal muy estrecho y lleno de cariño. Por eso, a Mercedes le resulta difícil escoger una sola anécdota: su recuerdo es una suma de discusiones, aprendizajes, risas y situaciones inesperadas. Con Susana, las cosas nunca eran indiferentes. Había intensidad y autenticidad.
Sin embargo, existe una escena que Mercedes conserva de manera muy especial y que probablemente cuenta sobre Susana mucho más que cualquier cargo profesional.
Cuando nació Pablo, el hijo de Mercedes, Susana fue la primera persona que le cambió un pañal en el hospital.
Un pequeño gesto cotidiano que, casi treinta años después, sigue formando parte de sus recuerdos.
Eva aporta otra mirada igualmente personal. Su relación directa con Susana fue menor, pero conserva lo que escuchaba de su padre: Vicente Blasco Infante la admiraba y respetaba.
«Para mí eso lo dice todo», resume.

Un legado para quienes vienen detrás
Hablar de Susana Tomás es también hablar de una generación que contribuyó a construir y fortalecer el asociacionismo de las agencias de viajes españolas mediante una enorme implicación personal.
Mercedes cree que las nuevas generaciones pueden encontrar en ella una determinada manera de entender el trabajo: comprometerse de verdad, defender aquello en lo que se cree, expresar las propias ideas y asumir responsabilidades.
Pero su mensaje se dirige especialmente a las mujeres jóvenes que comienzan ahora su trayectoria profesional.
Muchas de las posiciones que hoy pueden contemplarse con naturalidad fueron ocupadas anteriormente por mujeres que tuvieron que abrirse paso en circunstancias muy diferentes.
Susana fue una de ellas.
Como mirada complementaria, Eva resume esa dimensión generacional con una frase que atraviesa buena parte de los recuerdos recogidos para este homenaje:
«Susana nos demostró que sí se puede».
Y añade un último agradecimiento:
«Gracias, Susana, por habernos enseñado el camino».
El reconocimiento del sector volvió a hacerse visible pocos días después de su fallecimiento. La Asamblea General de CEAV celebrada el 3 de septiembre comenzó con un minuto de silencio en memoria de Susana Tomás, un gesto que resumía el respeto que había dejado tras décadas vinculada al asociacionismo de las agencias de viajes.
Quienes conocimos a Susana sabemos que detrás de aquella personalidad arrolladora había mucho más que una gran profesional. Los recuerdos de Mercedes permiten acercarnos también a esa otra Susana, la amiga, la compañera y la mujer que estuvo al lado de quienes quería.
Su legado permanece en las personas a las que enseñó, acompañó y abrió camino. Y también en la memoria de quienes tuvimos la oportunidad de conocerla.