Presidente de Skål International Madrid · Profesor de la Facultad de Comercio y Turismo de la Universidad Complutense de Madrid
Al frente de Skål International Madrid se encuentra un profesional que observa el turismo desde una posición especialmente interesante. Frank Babinger combina su responsabilidad como presidente del club madrileño con la docencia universitaria y una trayectoria académica estrechamente vinculada al turismo, el territorio y su evolución.
Su contacto cotidiano con quienes serán los profesionales del turismo del futuro y, al mismo tiempo, con el tejido empresarial y profesional del sector proporciona una perspectiva singular para hablar del presente y, sobre todo, de los retos que tiene Skål por delante.
En Al frente de Skål conversamos con Frank Babinger sobre Madrid, universidad, nuevas generaciones y el papel que puede desempeñar Skål en el turismo del futuro.
1. Frank, acabas de asumir la presidencia de Skål International Madrid. ¿Qué significa para ti estar al frente del club y qué te llevó a asumir esta responsabilidad?
Para mí, asumir la presidencia de Skål International Madrid supone, ante todo, una gran responsabilidad y también una enorme ilusión. Skål es una organización con una larga trayectoria y con algo que considero especialmente valioso en el mundo del turismo: la posibilidad de poner en contacto a profesionales de ámbitos muy diferentes, generar confianza y crear oportunidades de colaboración.
Acepté esta responsabilidad porque creo que estamos ante un momento especialmente interesante para el turismo y también para Skål. El sector está cambiando rápidamente y necesitamos espacios que permitan compartir experiencias, conocimiento y proyectos, pero también incorporar nuevas miradas y nuevas generaciones.
Desde mi experiencia como profesor e investigador en turismo, pero también desde mi relación con profesionales y empresas del sector, me gustaría contribuir precisamente a eso: acercar mundos que a veces funcionan de manera demasiado independiente. Universidad, empresa, instituciones y jóvenes profesionales tienen mucho que aportar y mucho que aprender unos de otros.
Por tanto, afronto esta etapa con la intención de escuchar mucho, sumar y trabajar para que Skål Madrid sea un club cada vez más activo, abierto y conectado con el turismo que viene.
2. ¿Cómo definirías hoy a Skål Madrid y qué crees que lo distingue dentro de Skål?
Hoy definiría Skål Madrid como un espacio de encuentro entre profesionales del turismo, pero creo que es importante ir un poco más allá de esa definición. Skål tiene algo que resulta especialmente valioso: combina las relaciones profesionales con la amistad, la confianza y la posibilidad de compartir experiencias entre personas que trabajan en ámbitos muy diferentes del sector.
En el caso de Madrid, tenemos además una oportunidad extraordinaria. Estamos en una ciudad cosmopolita, una de las grandes capitales turísticas de Europa, donde confluyen empresas, instituciones, universidades, asociaciones y profesionales de prácticamente todos los ámbitos de la actividad turística. Esa diversidad es, en mi opinión, una de las grandes fortalezas de nuestro club.
Me gustaría que Skål Madrid fuera un punto de encuentro cada vez más abierto y dinámico, capaz de reunir a profesionales con mucha experiencia y a quienes están comenzando su trayectoria. Creo que tenemos que aprovechar mucho más nuestra capacidad para generar conocimiento, contactos y proyectos.
Y hay algo que considero fundamental: Skål no debe ser solamente una organización que habla sobre turismo, sino una organización que participa activamente en su evolución. Madrid está viviendo una transformación turística muy importante y nuestro club tiene la oportunidad de formar parte de esa conversación, aportando la experiencia de sus profesionales y conectándola con las nuevas realidades del sector.

3. Pasas buena parte de tu vida profesional formando a quienes serán los futuros profesionales y directivos del turismo. ¿Qué tendría que hacer Skål para resultar atractivo a esas nuevas generaciones?
Creo que las nuevas generaciones no necesitan que les expliquemos que Skål es importante; necesitan encontrar razones para formar parte de él. Y esas razones tienen que estar relacionadas con sus propias inquietudes y con la realidad profesional que van a vivir.
Skål puede ofrecerles algo que hoy tiene muchísimo valor: una red internacional de profesionales, la posibilidad de conocer personas de distintos ámbitos del turismo, compartir experiencias, generar oportunidades y aprender de quienes tienen una larga trayectoria. Pero, al mismo tiempo, tenemos que estar dispuestos a escuchar lo que los jóvenes tienen que aportar.
Creo que el reto no consiste solamente en incorporar jóvenes a Skål, sino en conseguir que se sientan protagonistas. Darles espacio, responsabilidades y capacidad para participar en los proyectos y en las decisiones del club. Y también utilizar los nuevos canales y formas de comunicación con los que ellos están acostumbrados a relacionarse.
Desde la universidad veo cada día que los estudiantes de Turismo tienen interés y talento, pero necesitan conectar con el mundo profesional. Ahí Skål puede desempeñar un papel extraordinario.
En definitiva, creo que tenemos que conseguir que un joven profesional vea Skål no como una organización del pasado, sino como una red que puede ayudarle a construir su futuro. Tenemos que conseguir y transmitir que Skål es el lugar donde la experiencia de los profesionales y el talento de las nuevas generaciones se encuentran y avanzan conjuntamente para mejorar la actividad turística internacional.
4. Has defendido la importancia de conectar la universidad con la realidad profesional del turismo. ¿Puede Skål convertirse también en un puente entre universidad, empresa y nuevas generaciones de profesionales?
Sin duda. De hecho, creo que es uno de los ámbitos en los que Skål Madrid puede aportar más valor. La universidad y la empresa necesitan acercarse mucho más, y una organización como Skål puede desempeñar un papel de intermediación muy interesante porque reúne a profesionales que conocen directamente la realidad del sector.
Desde la universidad podemos aportar conocimiento, investigación, nuevas perspectivas y, sobre todo, talento joven. Pero también necesitamos escuchar más a las empresas y conocer cuáles son sus necesidades, qué perfiles profesionales buscan y cuáles son los retos a los que se enfrentan.
Skål puede ayudar a crear esos espacios de encuentro. No necesariamente tienen que ser grandes iniciativas; a veces una conversación entre un estudiante y un profesional, una visita a una empresa, una charla, un proyecto conjunto o unas prácticas pueden generar una conexión que marque una trayectoria profesional.
Además, creo que la relación debería funcionar en ambas direcciones. Los profesionales pueden transmitir a los estudiantes su experiencia y conocimiento del sector, pero también pueden acercarse a la universidad para conocer nuevas ideas, investigaciones y formas diferentes de entender el turismo.
Me gustaría que Skål Madrid contribuyera a construir precisamente ese puente: un espacio donde universidad, empresas y jóvenes profesionales no sean mundos separados, sino partes de un mismo ecosistema turístico.
En definitiva, la relación entre universidad y empresa no debería consistir solamente en que la universidad prepare profesionales para las empresas; debería ser un diálogo en ambas direcciones. En este sentido tenemos que conseguir que Skål sea también una puerta de entrada al sector para los jóvenes y una puerta de entrada a la universidad para los profesionales.

5. Madrid vive un momento de enorme dinamismo turístico. Desde tu doble perspectiva académica y profesional, ¿cuáles crees que son los grandes retos que tiene por delante el destino y qué papel puede desempeñar Skål Madrid?
Madrid está viviendo un momento extraordinario desde el punto de vista turístico. La ciudad ha ido ganando protagonismo internacional, como se ha confirmado recientemente con la visita del Papa, la residencia de Bad Bunny y la próxima carrera de Fórmula 1, sin ir más lejos.
Ahora mismo cuenta con una oferta cada vez más diversa y sofisticada en turismo cultural, gastronomía, MICE, grandes eventos y tiene una gran capacidad para posicionarse aún mejor internacionalmente. Precisamente por eso, creo que el principal reto ya no es únicamente crecer, sino gestionar ese crecimiento de una manera equilibrada.
Madrid tiene que seguir siendo un destino competitivo y atractivo, pero al mismo tiempo debe cuidar aspectos como la convivencia con los residentes, la movilidad, la presión sobre determinados espacios, la vivienda, la sostenibilidad ambiental y la distribución de los beneficios del turismo. Y creo que hay que hacerlo sin caer en la dicotomía de turismo sí o turismo no. El debate debería ser qué turismo queremos y cómo queremos que contribuya a la ciudad.
En este contexto, Skål Madrid puede desempeñar un papel relevante. Somos una organización formada por profesionales que conocen el turismo desde dentro y que, además, tienen perspectivas muy diferentes: alojamiento, restauración, transporte, agencias, instituciones, formación, eventos, etc.
Creo que nuestra responsabilidad es participar en ese debate aportando experiencia y conocimiento, pero también escuchando a otros actores de la ciudad. Skål Madrid puede ofrecer este espacio de diálogo entre el sector turístico, las instituciones, la universidad y la sociedad.
Madrid no necesita simplemente más turismo. Necesita un turismo que contribuya a hacer una ciudad mejor para quienes la visitan y, sobre todo, para quienes viven en ella. Está claro que el éxito turístico genera nuevos desafíos y que Skål Madrid es un agente imprescindible para ayudar a interpretarlos, afrontarlos y gestionar los cambios.
6. Tu trabajo académico ha estado vinculado al turismo, el territorio y la sostenibilidad. En un momento de intenso debate sobre el crecimiento turístico, ¿cómo podemos encontrar un mejor equilibrio entre competitividad, sostenibilidad, territorio y calidad de vida de los residentes?
Creo que tenemos que superar la idea de que competitividad y sostenibilidad son conceptos contrapuestos. A largo plazo, un destino que no es sostenible tampoco puede ser competitivo. La verdadera cuestión es cómo conseguimos que el turismo genere valor sin trasladar sus costes al territorio y a quienes viven en él.
Para ello necesitamos, en primer lugar, conocer mejor lo que está ocurriendo en nuestros destinos. No podemos gestionar aquello que no medimos: flujos turísticos, concentración espacial y temporal, consumo de recursos, movilidad, vivienda, impacto ambiental o percepción de los residentes. Pero los datos deben servir para tomar decisiones, no simplemente para elaborar estadísticas.
También creo que tenemos que cambiar la pregunta. Durante mucho tiempo nos hemos preguntado cuántos turistas podemos atraer. Quizá deberíamos preguntarnos qué tipo de turismo queremos, qué valor aporta y cuál es la capacidad del territorio para asumirlo sin deteriorar aquello que hace atractivo al destino.
Y aquí la calidad de vida de los residentes tiene que ocupar un lugar central. Un destino turístico no es un escenario construido exclusivamente para el visitante; es, ante todo, un lugar donde vive gente.
Desde Skål, creo que podemos contribuir a este debate desde una posición constructiva. El sector turístico tiene que ser parte de la solución: innovando, reduciendo impactos, generando empleo de calidad y colaborando con las instituciones y con el resto de actores del territorio. Los profesionales que conformamos Skål International somos, repito, parte de la solución, ya que entendemos las necesidades del sector, pero también los de los destinos y sus habitantes.
En definitiva, no se trata de elegir entre turismo y sostenibilidad. Se trata de conseguir que el turismo sea compatible con un territorio habitable, competitivo y sostenible.
7. Si tuvieras delante a un joven profesional del turismo que todavía no conoce Skål, ¿qué le dirías para explicarle por qué merece la pena formar parte de esta organización?
Le diría que no espere a tener veinte años de experiencia para empezar a construir su red profesional. El turismo es, sobre todo, un sector de personas, de relaciones y de experiencias compartidas, y conocer a otros profesionales puede ser tan importante como los conocimientos que adquirimos en una universidad, un centro de formación o en una empresa.
Skål ofrece precisamente esa posibilidad: conocer profesionales con trayectorias muy diferentes, aprender de ellos, compartir ideas, descubrir oportunidades y, además, hacerlo dentro de una red internacional. ¡Ni más, ni menos que la más antigua y mayor red internacional del sector! Muchas veces, en nuestra trayectoria profesional, una conversación, una persona que conocemos o una oportunidad que aparece en el momento adecuado puede cambiar nuestro camino. Skål es ese lugar, ese entorno, donde las conexiones ocurran.
Pero hay algo que considero todavía más importante. Entrar en Skål no significa solamente recibir; significa también tener la oportunidad de aportar. Las nuevas generaciones llegan con conocimientos, inquietudes y formas diferentes de entender el turismo que son necesarias para que cualquier organización evolucione.
Por eso le diría a ese joven profesional que no vea Skål como algo reservado a quienes ya tienen una larga trayectoria. Al contrario: cuanto antes empiece a relacionarse con otros profesionales, a conocer el sector y a construir vínculos, más herramientas tendrá para desarrollar su propio camino. En definitiva, le diría una cosa muy sencilla: ven, conoce a la gente, participa y descubre qué puede ofrecerte Skål. Probablemente descubrirás también qué puedes aportar tú a Skål.
8. Cuando termine tu etapa como presidente, ¿qué te gustaría haber aportado a Skål Madrid y qué club te gustaría dejar a quienes vengan detrás?
Antes que nada, quiero aclarar que los anteriores presidentes, todos ellos, con su forma particular, han dejado el listón muy alto y he “recibido” el club en un estado inmejorable. Dicho esto, cuando termine mi etapa como presidente, siempre entendido como una Junta Directiva que me acompaña, me gustaría poder mirar atrás y pensar que hemos conseguido que Skål Madrid sea un club aún más abierto, más dinámico y más conectado con la realidad del turismo.
Me gustaría haber contribuido a acercar generaciones, a incorporar nuevos profesionales y a reforzar los vínculos entre el mundo empresarial, las instituciones y la universidad. Pero, sobre todo, me gustaría que los socios sintieran que Skål es un espacio que les aporta valor, no solamente desde el punto de vista profesional, sino también desde el personal.
No creo que un presidente deba plantearse dejar su nombre asociado a una etapa concreta. Lo importante es dejar una organización más fuerte de la que recibió y generar unas bases que permitan a quienes vengan después seguir construyendo.
Me gustaría dejar un Skål Madrid con más capacidad para generar encuentros, conocimiento, colaboración y oportunidades; un club que conserve los valores que lo han hecho llegar hasta aquí, pero que sea capaz de adaptarse a las nuevas generaciones y a los cambios que está experimentando el turismo.
Y, sobre todo, me gustaría que quien asuma la presidencia después de mí no sienta que tiene que empezar de cero, sino que encuentra un proyecto consolidado sobre el que puede seguir avanzando en la dirección que estime oportuno. Porque creo que esa es la verdadera responsabilidad de quien preside una organización: no construir algo para uno mismo, sino contribuir a construir algo que permanezca; con sus cambios, adaptaciones y evoluciones, pero sabiendo de dónde procede.

Para terminar, completa esta frase: «Para mí, Skål es…»
«Para mí, Skål es amistad profesional que conecta, construye y avanza hacia el futuro.»