El turismo pet friendly no es una moda. Es la respuesta a una realidad social que destinos y empresas turísticas deberían empezar a mirar con otros ojos.
En mi casa es bastante habitual que haya más mascotas de visita que las que realmente viven en ella.
Quienes convivimos con mascotas sabemos que terminan formando parte de nuestra vida cotidiana y que, de una manera u otra, también condicionan muchas de nuestras decisiones.
Quizá por esa cercanía tengo bastante claro algo que todavía una parte del sector turístico no ha terminado de entender: cuando una persona convive con una mascota, muchas de sus decisiones de viaje también dependen de ella. Dónde ir. En qué hotel alojarse. Qué medio de transporte utilizar. En qué restaurante comer. Qué playa visitar. Cuánto tiempo permanecer en un destino.
Y no estamos hablando de una realidad minoritaria. Un avance de la primera Estadística Nacional sobre Protección Animal, difundido por el Ministerio de Derechos Sociales en junio de 2026, estima que en España hay más de 15 millones de animales de compañía registrados: alrededor de 7,5 millones de perros y 5,6 millones de gatos. Andalucía es, además, la comunidad autónoma que concentra un mayor número.
La dimensión social se ve también en nuestra propia comunidad. La Encuesta Social 2025 del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía señala que el 43,2 % de las personas encuestadas convive con mascotas en su hogar.
Por eso hablar de turismo pet friendly no es, en realidad, hablar solamente de mascotas.
Es hablar de personas y de una forma de viajar que cada vez tiene mayor presencia.

Admitir mascotas no es ser pet friendly
Probablemente este sea uno de los primeros conceptos que deberíamos aclarar.
Cada vez encontramos más establecimientos que incorporan las palabras pet friendly a su oferta. Pero cuando el viajero profundiza empiezan, en ocasiones, las condiciones: determinados tamaños o pesos, suplementos, zonas prohibidas y restricciones que pueden convertir la experiencia en algo bastante diferente de lo que prometía aquella etiqueta.
Naturalmente, tienen que existir normas.
Defender el turismo con mascotas no significa defender que todo esté permitido. Quienes viajamos con ellas tenemos también una responsabilidad: educación, limpieza, respeto hacia los demás clientes y cumplimiento de unas normas razonables de convivencia.
Ser pet friendly debe ser compatible también con quienes no viajan con mascotas.
La propia Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales establece que hoteles, restaurantes, bares y otros establecimientos pueden facilitar el acceso de animales de compañía a las zonas que no estén destinadas a la elaboración, almacenamiento o manipulación de alimentos. Y cuando un establecimiento no los admite, debe indicarlo mediante un distintivo visible desde el exterior.
La norma ayuda, pero la verdadera diferencia la marca la experiencia.
Entre establecer unas reglas razonables y simplemente tolerar la presencia de una mascota existe una distancia enorme.
Un establecimiento verdaderamente pet friendly no es necesariamente aquel que ofrece una cama especial, un comedero de diseño o un paquete de bienvenida.
Es, ante todo, aquel que ha pensado cómo hacer compatible la presencia de mascotas con una buena experiencia para todos sus clientes y comunica con claridad sus condiciones antes de que el viajero haga la reserva.

El turismo pet friendly también es una oportunidad económica
Hay algo que las empresas turísticas deberían tener muy presente.
Para muchas personas, poder viajar con su mascota ya forma parte de los criterios utilizados para elegir un alojamiento, un restaurante o incluso un destino.
Eso convierte el turismo pet friendly en algo más que una cuestión emocional.
Es también producto turístico, diferenciación y oportunidad de negocio.
Un viajero que encuentra un hotel donde él y su mascota son realmente bien recibidos tiene un poderoso motivo para volver. Y un destino capaz de ofrecer alojamientos, restauración, espacios públicos, playas, servicios veterinarios, profesionales para el cuidado de mascotas y actividades adaptadas dispone de argumentos adicionales para atraer y fidelizar a estos viajeros.
No se trata de que todos los hoteles, restaurantes o espacios turísticos tengan que admitir mascotas.
Eso tampoco tendría sentido.
Se trata de que aquellos que decidan dirigirse a este mercado lo hagan de verdad, con una propuesta coherente y unas condiciones claras desde el principio.
La Costa del Sol tiene mucho que decir
Y aquí deberíamos mirarnos también a nosotros mismos.
La Costa del Sol reúne muchas de las condiciones necesarias para convertirse en un magnífico destino de turismo pet friendly: clima, vida al aire libre, terrazas, paseos marítimos, oferta hotelera, apartamentos turísticos, naturaleza y una importante comunidad internacional.
Además, ya existen ejemplos concretos. Fuengirola cuenta con una playa canina de 3.424 metros cuadrados equipada con vallado, papeleras, duchas y fuente de agua potable. Y la información turística oficial de Marbella recoge dos playas caninas, además de alojamientos y servicios que admiten mascotas.
Son avances importantes, pero el verdadero reto no consiste en acumular establecimientos aislados. Consiste en que el viajero pueda construir una experiencia completa.
La pregunta no debería ser cuántos establecimientos colocan la expresión pet friendly en su página web.
La pregunta realmente interesante es otra:
¿Puede hoy una persona organizar unas vacaciones completas en la Costa del Sol acompañada de su mascota sin encontrarse continuamente con obstáculos?
¿Puede alojarse, desplazarse, comer, disfrutar de una playa, visitar determinados espacios o realizar actividades con unas condiciones razonables y suficientemente claras?

El transporte también forma parte del viaje
En este terreno también se están produciendo cambios significativos.
Desde julio de 2026, Renfe permite viajar con perros de hasta 40 kilos sin transportín en sus servicios AVE, Avlo, Larga Distancia, Avant y Media Distancia, siempre que el tren concreto disponga de esta opción y se cumplan las condiciones establecidas. La ampliación extiende a prácticamente toda la red un modelo que hasta entonces estaba limitado a determinados corredores.
No resuelve por sí sola todas las dificultades de viajar con una mascota, pero muestra algo importante: cuando una empresa adapta su servicio a una nueva realidad social, lo que antes parecía complicado puede empezar a normalizarse.

No siempre pueden acompañarnos
Existe además otra realidad de la que hablamos poco.
Viajar con una mascota no significa necesariamente llevarla con nosotros durante las veinticuatro horas del día.
Una excursión, una visita cultural, una cena, determinadas actividades o simplemente unas horas en un lugar donde nuestra mascota no pueda acompañarnos pueden hacer necesario disponer de alternativas.
Por eso, alrededor del turismo pet friendly existe también toda una red de servicios: cuidadores, paseadores, guarderías, peluquerías, adiestradores, veterinarios y otros profesionales que pueden facilitar enormemente la estancia en un destino.
Para un viajero, saber que dispone de esos servicios aporta también tranquilidad.
Y para un destino turístico supone ampliar su oferta y responder a necesidades que hace unos años apenas se tenían en consideración.
Convivencia y responsabilidad
También quienes defendemos el turismo pet friendly debemos hablar de responsabilidad.
No podemos reclamar más espacios, alojamientos o establecimientos accesibles para nuestras mascotas y olvidarnos de nuestras obligaciones.
La convivencia funciona en las dos direcciones.
Una mascota correctamente atendida y educada, un propietario responsable y unas normas claras por parte del establecimiento son probablemente la mejor combinación para conseguir que este modelo turístico siga creciendo.
Porque cada mala experiencia perjudica también a quienes hacen las cosas bien.
El futuro del turismo pet friendly dependerá tanto de la adaptación de empresas y destinos como del comportamiento responsable de quienes viajamos con nuestras mascotas.
Una nueva sección para hablar de turismo
Sinergia Skål incorpora Turismo Pet Friendly porque creemos que esta realidad merece ser observada desde una perspectiva turística y profesional.
Queremos conocer establecimientos que estén haciendo las cosas bien, descubrir destinos y experiencias, hablar con profesionales, analizar dificultades, conocer buenas prácticas y también señalar aquello que todavía puede mejorar.
Hablaremos de hoteles, restaurantes, playas, transportes, normativa, empresas, destinos, servicios y, naturalmente, mascotas.
Pero los protagonistas seguirán siendo las personas.
Porque detrás de cada mascota que llega a la recepción de un hotel hay alguien que ha elegido ese establecimiento.
Detrás de cada terraza que permite compartir mesa con ella hay clientes que han decidido sentarse allí.
Y detrás de cada destino que entiende esta realidad existe también una oportunidad para diferenciarse.
El turismo pet friendly no debería entenderse como una concesión.
Tampoco como una moda.
Es simplemente la consecuencia de una sociedad en la que millones de personas han incorporado a sus mascotas a su forma de vivir y, por tanto, también a su forma de viajar.
Viajar con ellas no debería ser una carrera de obstáculos.
Debería ser, sencillamente, otra manera de viajar.